COLOMBIA EN FESTIVAL DE BAILE FOLCLORICO

Junio 16, 2008

 

 

El Campanazo reproduce a continuación, el comunicado emitido por la Agrupación Folclórica Tequendama, en la cual informa acerca de su participación en el VII Festival Centroamericano y del Caribe de Baile Folclórico en Pareja. Cualquier información adicional puede solicitarse escribiendo a los correos que aparecen en éste. Recordamos que los contenidos expresados en esta nota son responsabilidad exclusiva de la Agrupación, siendo nuestro tarea la de contribuir a informar a la comunidad.

 

Bogotá D.C. 30 de Mayo de 2008

010-08

 

C O M U N I C A D O

 

Apreciados Amigos:

Reciban un cordial y fraternal saludo, deseándoles el mayor de los éxitos en todas las labores desarrolladas por ustedes, en beneficio de la cultura y el folclor.

 

Por medio de la presente me permito informarles que en mi condición de Delegado por Colombia ante el FESTIVAL CENTROAMERICANO Y DEL CARIBE DE BAILE FOLCLORICO EN PAREJA, con sede en Costa Rica; se ha seleccionado a la Srta. Andrea Natalí Melo Maldonado y al Mtro. Carlos Javier Álvarez, de la ciudad de Bogotá, como pareja representante de nuestro país en el VII FESTIVAL CENTROAMERICANO Y DEL CARIBE DE BAILE FOLCLORICO EN PAREJA, a celebrarse en San Salvador, República de El Salvador, del 26 de Julio al 07 de Agosto del presente año.

 

Teniendo en cuenta lo anterior y con el fin de conseguir recursos económicos para sufragar los costos ocasionados por su participación en El Salvador y así mismo realizar una presentación digna de nuestra nación, los mencionados bailarines, le están ofreciendo un Disco Compacto con música tradicional de Colombia, por la módica suma de DOCE MIL PESOS ($12.000) mas gastos de envío a su ciudad ($6.000). En este disco encontrara las siguientes piezas musicales:

 

 

1.- Himno Nacional de Colombia

2.- Soy Colombiano

3.- Colombia Tierra Querida

4.- Mi Buenaventura

5.- El Bunde Tolimense

6.- La Guaneña

7.- El Galerón Llanero

8.- La Gata Golosa

9.- El Sanjuanero

10.- Ay Mi Llanura

11.- La pollera Colorá

12.- Guabina Chiquinquireña

13.- Soy Tolimense

14.- Cachipay

 

Se debe consignar el valor en cualquier oficina de DAVIVIENDA del país, a la cuenta de ahorros No. 0125 3751 6671 a nombre de FLOR MARIA MALDONADO PAEZ y enviar únicamente a los telefax: (1) 7242026 y 2386424, en Bogotá: copia del recibo de consignación, adjuntando el formato que se envía debidamente diligenciado (Ver ♣). (Solo así se enviara el Disco Compacto).

 

 

INFORMES:

Teléfonos:       1-7242026, 2386424, 2385817, 2582257, 7283030

Fax:                 1-7242026, 2386424

 

Correos Electrónicos:



 

Es para Colombia motivo de orgullo el saber que ustedes patrocinan activamente este evento, ya que nos motiva a continuar en la ardua labor de rescatar, difundir y defender el patrimonio más importante que tenemos, como son nuestras propias raíces autóctonas a través de las danzas folclóricas.

 

Agradecemos de antemano toda la colaboración prestada a la mayor brevedad posible y la atención prestada, del mismo modo les deseamos muchos éxitos en sus actividades.

 

Cordialmente,

 

MIGUEL DARIO MELODIAZ

Delegado Nacional

Calle 36 Sur No. 51D-09 Barrio Alcalá – Bogotá D.C.

TEL.: (57 1) 2385817, 2382257, 7283030 – Telefax: (57 1) 2386424, 7242026

 

 

♣ FORMATO:

 

VII FESTIVAL CENTROAMERICANO Y DEL CARIBE DE BAILE FOLCLORCO EN PAREJA

 

26 DE JULIO AL 07 DE AGOSTO DE 2008

SAN SALVADOR, EL SALVADOR, C.A.

 

PATROCINADORES

 

NOMBRECOMPLETO: ____________________________________

 

CC.______________________DE:___________________________

 

DEPARTAMENTO:_________________MUNICIPIO: ____________

 

DIRECCIÓN: ______________________________________________

 

TELÉFONOS FIJOS:_____________________FAX:  ____________

 

CELULARES:_____________________________________________

 

EMAIL:_________________________________________________

 

CANTIDAD: ________

 

FECHA DE CONSIGNACION: _____________________

 

VALOR CONSIGNADO: ____________________

 

SUCURSAL BANCARIA: _____________

 

Agradecemos el favor de diligenciar correctamente y en forma legible, para el envío del correspondiente disco compacto, del cual usted será un patrocinador.

 

Cordialmente

 

ANDREA NATALI MELO MALDONADO

CARLOS JAVIER ALVAREZ.

 

 

 

 

 

 

 


NECROPOLIS EN USME

Junio 9, 2008

Hernando Sáenz Acosta

 

Construir el futuro es escuchar las voces del pasado.

 

Al sentarme a redactar esta nota, pensé en la finalidad que tiene un medio de comunicación alternativo para no caer simplemente en una descripción de los hallazgos arqueológicos o en una errada interpretación de las afirmaciones hechas por un experto a quién deseaba entrevistar. Más que una entrevista, tuve una charla en la cual rompí el protocolo de objetividad y agregué a mis preguntas mis percepciones personales acerca del trabajo de recuperación de nuestro pasado realizado hoy en día por muchas organizaciones de base.

 

La Hacienda El Carmen, se encuentra ubicada en la localidad de Usme, al sur de Bogotá y pertenece a Metrovivienda. Su extensión aproximada es de 30 hectáreas y tiene como destino la realización de un proyecto de vivienda de interés social. Así pues, el hallazgo arqueológico se ubica en un suelo clasificado como sujeto de expansión urbana. Muy cerca queda el barrio El Oasis, el pueblo de Usme y las veredas de El Uval y La Requilina. La población que vive allí se dedica tanto a actividades agrícolas como urbanas.

 

Es en este contexto que se reseña por varios medios de comunicación el hallazgo de una Necrópolis, es decir un sitio de adoración y culto de poblaciones indígenas, entre las cuales se destacan los Muiscas. La exploración realizada por el equipo de la Universidad Nacional y que está dirigido por el profesor Virgilio Becerra, ha efectuado diferentes cortes y un análisis de prospección para determinar la magnitud del hallazgo.

 

Gracias a un recorrido dirigido por Igor –uno de los miembros del equipo- pude apreciar y registrar desde piezas de cerámica, hasta esqueletos de individuos de diferente sexo y edad y las bases de antiguas edificaciones. Los registros datan del periodo Herrera y van hasta el Muisca tardío y son importantes en la medida en que complementan y enriquecen los estudios que ya existen acerca de nuestros ancestros, quienes entraron en contacto con los españoles hacia el siglo XVI de nuestra era.

 

Pero, como dije al comienzo más que una descripción, creo más importante aprovechar este espacio para invitar a los lectores a reflexionar acerca de la importancia de rescatar nuestro pasado. A veces creo, que existen muchas organizaciones que se aprovechan de un discurso ancestral y que más que trabajar por cambiar nuestra mentalidad frente al mundo, nuestro ecosistema, pretenden alcanzar fines particulares, intereses de grupo y alimentar de esa manera los egos, destruyendo y no construyendo nuestro proyecto de nación.

 

De lo que he podido interpretar de mi conversación con el profesor Becerra, es que no podemos simplemente regresar a un pasado que ya fue, sino analizar nuestro presente a la luz de nuestro pasado. Un pasado que ha quedado registrado de manera parcial pues la Historia es escrita por los vencedores y no por los vencidos, una historia que es más bien un conjunto de invenciones pues se ha negado a darle su puesto a los indígenas y que se maquilla bajo una óptica bastante ajena a nosotros. Sin embargo, no se trata de caer en el otro extremo, pues tampoco somos ya indígenas, se trata de trascender más allá y visualizar este presente bajo un contexto espacio-temporal específico.

 

Un país que ha vivido de manera intensa el mestizaje debe pensarse desde esa óptica y apostarle a la reconciliación. Uno de ellos por ejemplo, es el ámbito local, pues la Hacienda El Carmen se encuentra precisamente atravesada por un debate frente a la expansión urbana, la calidad de la vivienda para los pobres y la estructura ecológica y ambiental del Páramo de Sumapaz y la Cuenca del Río Tunjuelo.

 

Este hallazgo, debe servir como pretexto para encontrar una solución adecuada a las necesidades de conservar este importante patrimonio regional de un lado y del otro de satisfacer la necesidad por vivienda de muchas personas que llegan a la ciudad o de los nuevos hogares de los hijos de aquellos migrantes que llegaron hace varias décadas atrás. Se trata de que los hogares que vayan a vivir en este territorio gocen realmente del derecho a un hábitat digno.

 

La actual oferta de vivienda es deficiente y la calidad es pésima, así pues, aprovechar este proyecto para viviendas más amplias y experimentar mecanismos de financiación alternativos, se complementa con la posibilidad de conservar las hectáreas correspondientes al hallazgo para hacer un parque arqueológico, con un museo in situ, bibliotecas y centros culturales y de formación académica, que en suma constituyan un icono para la ciudad de cara al mundo. Lo que no se debe permitir es que estas iniciativas que pasan por lo político terminen convirtiéndose en simples espacios funcionales a las viejas prácticas clientelistas o al afán de figurar de unos cuantos, cuando en realidad este patrimonio es de todos nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fui después a Santa Librada, -un barrio más de la localidad de Usme- y visité a Morris, quién desde su organización Casa Asdoas, ha venido realizando desde hace varios años, un trabajo de recuperación de lo ancestral y de su visión de la importancia de la Necrópolis. Hacen parte de una red más grande que es la Red de Territorio Sur y en 2006 tuvimos la oportunidad de caminar en la travesía por el río Tunjuelo. Para ellos, el hallazgo corrobora algo que ya habían dicho hace un par de años, cuando en las travesías habían encontrado restos de cerámica en la zona, pero más allá de eso, en términos simbólicos el territorio de Usme o Sua Me fue un lugar hacia donde los indígenas iban a hacer sus pagamentos. Un territorio sagrado y estratégico en términos de conectividad con los Llanos Orientales y el Valle del Magdalena, y con el Páramo de Sumapaz y que hoy por hoy, es fruto de expansión urbana y proyectos regionales relacionados con el Plan Maestro de Abastecimiento.

 

Entre las consideraciones hechas por él, se  puede señalar que la discusión sobre la expansión urbana en Usme, se centra en la valoración de los impactos que una excesiva densificación pueden tener sobre la infraestructura vial y de servicios que ya existe allí. Tomando como referente las viviendas ya construidas en una primera fase, debe mejorarse la calidad de la oferta habitacional, deberían por ejemplo contemplarse otros diseños de casa, más acordes con el territorio. Además es importante actuar para evitar que la expulsión de campesinos de las veredas, promueva nuevos avances de la agricultura en un ecosistema tan frágil como es el del Páramo que viene siendo destruido para cultivos y ganadería.

 

Obviamente el tema de la expansión de Bogotá es impostergable, no podemos pensar en un crecimiento indefinido, pero del otro lado se encuentran los procesos de desplazamiento y crecimiento vegetativo de la ciudad, demandando por espacio habitable. ¿Cómo poner en práctica una cultura del No Daño, para construir una propuesta alternativa de desarrollo urbano? Esta inquietud no puede ser respondida de manera inmediata, pero está presente en el quehacer de varias organizaciones, en la producción científica que viene desde la academia y en el reconocimiento desde el nivel gubernamental de que un pueblo sin memoria carece de perspectiva para construir su futuro.

 

Actualmente el equipo de la Universidad Nacional, está en la fase de socialización con la comunidad. Gracias a esta posibilidad he conocido esta necrópolis y entrego este reporte a nuestros lectores, con la intención declarada de comenzar a recuperar nuestro pasado, de hacerlo respetar, para comprender quienes somos y que queremos ser. La formulación de hipótesis, la contrastación de las evidencias con otros trabajos de arqueología y antropología, permitirán que en el futuro contemos con nuevos estudios académicos, que creemos pueden retroalimentarse con las historias orales de los abuelos muiscas y con los numerosos trabajos de etnografía que existen. Probablemente no vivimos ese pasado, pero como advierte el profesor Becerra, debemos evitar convertir un libro en un dogma incuestionable. Debemos mantener nuestra mente abierta a posibles interpretaciones, que sin duda se convertirán en el referente de las siguientes generaciones de este país diverso social y culturalmente y de este territorio andino, conocido hoy como altiplano cundiboyacense. Sólo me resta agradecer al profesor Virgilio y a Morris, su tiempo y espero haber reflejado de manera adecuada sus consideraciones sobre este lugar tan importante para la construcción de un proyecto colectivo que es de todos y se llama Nación.