Posteado por: elcampanazo | junio 9, 2008

NECROPOLIS EN USME


Hernando Sáenz Acosta

 

Construir el futuro es escuchar las voces del pasado.

 

Al sentarme a redactar esta nota, pensé en la finalidad que tiene un medio de comunicación alternativo para no caer simplemente en una descripción de los hallazgos arqueológicos o en una errada interpretación de las afirmaciones hechas por un experto a quién deseaba entrevistar. Más que una entrevista, tuve una charla en la cual rompí el protocolo de objetividad y agregué a mis preguntas mis percepciones personales acerca del trabajo de recuperación de nuestro pasado realizado hoy en día por muchas organizaciones de base.

 

La Hacienda El Carmen, se encuentra ubicada en la localidad de Usme, al sur de Bogotá y pertenece a Metrovivienda. Su extensión aproximada es de 30 hectáreas y tiene como destino la realización de un proyecto de vivienda de interés social. Así pues, el hallazgo arqueológico se ubica en un suelo clasificado como sujeto de expansión urbana. Muy cerca queda el barrio El Oasis, el pueblo de Usme y las veredas de El Uval y La Requilina. La población que vive allí se dedica tanto a actividades agrícolas como urbanas.

 

Es en este contexto que se reseña por varios medios de comunicación el hallazgo de una Necrópolis, es decir un sitio de adoración y culto de poblaciones indígenas, entre las cuales se destacan los Muiscas. La exploración realizada por el equipo de la Universidad Nacional y que está dirigido por el profesor Virgilio Becerra, ha efectuado diferentes cortes y un análisis de prospección para determinar la magnitud del hallazgo.

 

Gracias a un recorrido dirigido por Igor –uno de los miembros del equipo- pude apreciar y registrar desde piezas de cerámica, hasta esqueletos de individuos de diferente sexo y edad y las bases de antiguas edificaciones. Los registros datan del periodo Herrera y van hasta el Muisca tardío y son importantes en la medida en que complementan y enriquecen los estudios que ya existen acerca de nuestros ancestros, quienes entraron en contacto con los españoles hacia el siglo XVI de nuestra era.

 

Pero, como dije al comienzo más que una descripción, creo más importante aprovechar este espacio para invitar a los lectores a reflexionar acerca de la importancia de rescatar nuestro pasado. A veces creo, que existen muchas organizaciones que se aprovechan de un discurso ancestral y que más que trabajar por cambiar nuestra mentalidad frente al mundo, nuestro ecosistema, pretenden alcanzar fines particulares, intereses de grupo y alimentar de esa manera los egos, destruyendo y no construyendo nuestro proyecto de nación.

 

De lo que he podido interpretar de mi conversación con el profesor Becerra, es que no podemos simplemente regresar a un pasado que ya fue, sino analizar nuestro presente a la luz de nuestro pasado. Un pasado que ha quedado registrado de manera parcial pues la Historia es escrita por los vencedores y no por los vencidos, una historia que es más bien un conjunto de invenciones pues se ha negado a darle su puesto a los indígenas y que se maquilla bajo una óptica bastante ajena a nosotros. Sin embargo, no se trata de caer en el otro extremo, pues tampoco somos ya indígenas, se trata de trascender más allá y visualizar este presente bajo un contexto espacio-temporal específico.

 

Un país que ha vivido de manera intensa el mestizaje debe pensarse desde esa óptica y apostarle a la reconciliación. Uno de ellos por ejemplo, es el ámbito local, pues la Hacienda El Carmen se encuentra precisamente atravesada por un debate frente a la expansión urbana, la calidad de la vivienda para los pobres y la estructura ecológica y ambiental del Páramo de Sumapaz y la Cuenca del Río Tunjuelo.

 

Este hallazgo, debe servir como pretexto para encontrar una solución adecuada a las necesidades de conservar este importante patrimonio regional de un lado y del otro de satisfacer la necesidad por vivienda de muchas personas que llegan a la ciudad o de los nuevos hogares de los hijos de aquellos migrantes que llegaron hace varias décadas atrás. Se trata de que los hogares que vayan a vivir en este territorio gocen realmente del derecho a un hábitat digno.

 

La actual oferta de vivienda es deficiente y la calidad es pésima, así pues, aprovechar este proyecto para viviendas más amplias y experimentar mecanismos de financiación alternativos, se complementa con la posibilidad de conservar las hectáreas correspondientes al hallazgo para hacer un parque arqueológico, con un museo in situ, bibliotecas y centros culturales y de formación académica, que en suma constituyan un icono para la ciudad de cara al mundo. Lo que no se debe permitir es que estas iniciativas que pasan por lo político terminen convirtiéndose en simples espacios funcionales a las viejas prácticas clientelistas o al afán de figurar de unos cuantos, cuando en realidad este patrimonio es de todos nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fui después a Santa Librada, -un barrio más de la localidad de Usme- y visité a Morris, quién desde su organización Casa Asdoas, ha venido realizando desde hace varios años, un trabajo de recuperación de lo ancestral y de su visión de la importancia de la Necrópolis. Hacen parte de una red más grande que es la Red de Territorio Sur y en 2006 tuvimos la oportunidad de caminar en la travesía por el río Tunjuelo. Para ellos, el hallazgo corrobora algo que ya habían dicho hace un par de años, cuando en las travesías habían encontrado restos de cerámica en la zona, pero más allá de eso, en términos simbólicos el territorio de Usme o Sua Me fue un lugar hacia donde los indígenas iban a hacer sus pagamentos. Un territorio sagrado y estratégico en términos de conectividad con los Llanos Orientales y el Valle del Magdalena, y con el Páramo de Sumapaz y que hoy por hoy, es fruto de expansión urbana y proyectos regionales relacionados con el Plan Maestro de Abastecimiento.

 

Entre las consideraciones hechas por él, se  puede señalar que la discusión sobre la expansión urbana en Usme, se centra en la valoración de los impactos que una excesiva densificación pueden tener sobre la infraestructura vial y de servicios que ya existe allí. Tomando como referente las viviendas ya construidas en una primera fase, debe mejorarse la calidad de la oferta habitacional, deberían por ejemplo contemplarse otros diseños de casa, más acordes con el territorio. Además es importante actuar para evitar que la expulsión de campesinos de las veredas, promueva nuevos avances de la agricultura en un ecosistema tan frágil como es el del Páramo que viene siendo destruido para cultivos y ganadería.

 

Obviamente el tema de la expansión de Bogotá es impostergable, no podemos pensar en un crecimiento indefinido, pero del otro lado se encuentran los procesos de desplazamiento y crecimiento vegetativo de la ciudad, demandando por espacio habitable. ¿Cómo poner en práctica una cultura del No Daño, para construir una propuesta alternativa de desarrollo urbano? Esta inquietud no puede ser respondida de manera inmediata, pero está presente en el quehacer de varias organizaciones, en la producción científica que viene desde la academia y en el reconocimiento desde el nivel gubernamental de que un pueblo sin memoria carece de perspectiva para construir su futuro.

 

Actualmente el equipo de la Universidad Nacional, está en la fase de socialización con la comunidad. Gracias a esta posibilidad he conocido esta necrópolis y entrego este reporte a nuestros lectores, con la intención declarada de comenzar a recuperar nuestro pasado, de hacerlo respetar, para comprender quienes somos y que queremos ser. La formulación de hipótesis, la contrastación de las evidencias con otros trabajos de arqueología y antropología, permitirán que en el futuro contemos con nuevos estudios académicos, que creemos pueden retroalimentarse con las historias orales de los abuelos muiscas y con los numerosos trabajos de etnografía que existen. Probablemente no vivimos ese pasado, pero como advierte el profesor Becerra, debemos evitar convertir un libro en un dogma incuestionable. Debemos mantener nuestra mente abierta a posibles interpretaciones, que sin duda se convertirán en el referente de las siguientes generaciones de este país diverso social y culturalmente y de este territorio andino, conocido hoy como altiplano cundiboyacense. Sólo me resta agradecer al profesor Virgilio y a Morris, su tiempo y espero haber reflejado de manera adecuada sus consideraciones sobre este lugar tan importante para la construcción de un proyecto colectivo que es de todos y se llama Nación.

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Responses

  1. por favor quisisera saber como me conecto con alguien para conocer este sitio de manera guiada o con “Morris” soy maestra de la localidad 5 y quisiera que mis compañeros y estudiantes conocieran el lugar, gracias

  2. Buenos días Angela.

    Puedes contactar a Hector vasquez (Morris) escribiendo un mensaje al siguiente correo electrónico: corporacioncasaasdoas@gmail.com o al correo morris_@yahoo.es la sede de Casa Asdoas esta ubicada en el barrio Santa Librada y los telefonos son 7689593.

    Actualmente se esta adelantando una mesa llamada Usme Patrimonial en la alcaldía local de Usme, donde participan miembros institucionales y de organizaciones del sector.

    Esperamos que esta información sea util y muchas gracias por leernos.

  3. QUISIERA CONOCER MAS DE LOS ANTIGUOS HABITANTES DE USME COSTUMBRES Y DEMAS

  4. Buen Día,

    Hago parte de un equipo de trabajo que pertenecemos a AGGUN (Asociación de geografo de la Universidad Nacional), actualmente estamos desarrollando un proyecto de la Secretaria de Educación de Bogotá dentro del programa Escuela -Ciudada Escuela. Nuestra propuesta de salida pedagogica esta concentrada en la cuenca del río Tunjuelito y los sitios de interes que lo circundan. Entre estos sitios esta la necropolis de Usme. Bueno, quiero saber si es posible visitar el sitio y como seria la gestión para una visita guiada. Los visitantes serian jóvenes y niños entre los 10 y los 16 años de colegios distritales.

    Gracias por la atención prestada.

    Cordialmente,

    Ruth Fabiana Rios

    Móvil 3143610669

    • Hola Ruth

      Creo que para empezar lo más importante es ponerse en contacto con la Alcaldía Local de Usme. Allí se encontraba la funcionaria que se encargaba de coordinar las visitas a la Necropolis. Sin embargo, no sabemos de la situación actual en materia de permisos al sitio, puesto que actualmente los terrenos son de Metrovivienda.

  5. realmente es un tema muy interesante.

    hola:
    somos un grupo de estudiantes de produccion de cine y de administracion y gestion ambiental, y en este momento deseamos realizar un documental sobre este tema..de verdad nos gustaria muchisimo… de verdad seria para nosotros de gran orgullo trabajar en este proyecto… nos gustaria contactarnos con ustedes si es posible de antemano les agradecemos que por favor nos dieran respuesta alguna


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