El pasado lunes 5 de abril, las autoridades locales, en cabeza del alcalde de Kennedy, asisitieron al inicio de las obras de demolición del muro de Corabastos, el cual. separa a la central de abastecimiento del barrio Llano Grande, un barrio popular tan antiguo como la plaza misma, pero que ha tenido que esperar este día para poder pensar en la pavimentación de sus vías internas. Una de estas es la carrera 82, la cual había sido invadida por este muro durante poco más de 35 años.
Del otro lado del muro se encuentran varias bodegas de almacenamiento de alimentos. Son poco más de 100 locales, que fueron construidos y arrendados por Corabastos, a pesar de estar invadiendo este espacio público. Muchos de estos comerciantes, tienen miedo de ser desalojados y que la central no los reubique. Dicha preocupación es mayor en quienes tienen instaladas en sus bodegas, cuartos fríos para refrigerar frutas.
A pesar del conocimiento de esta situación por Corabastos y los dueños de las bodegas, este lunes inició el derrumbamiento del muro. Pero éste tardó en iniciar. Las primeras bodegas a tumbar, aún estaban repletas de mercancías y fue necesaria la espera para que el propietario pudiera desplazar sus pertenencias a una bodega en Patio Bonito. En los noticieros matutinos, la noticia fue presentada, pero luego del boom, el problema del muro continuó.
Las obras de demolición fueron dejando esparcidos sobre la vía, centenares de ladrillos que fueron recuperando algunas personas, al parecer, las directivas de Corabastos, decidieron regalar este material a la comunidad afectada desde hace varias décadas. Según el mismo alcalde de Kennedy, existía la posibilidad de reutilizar los ladrillos para desarrollar un adoquinado de la vía pública. Los argumentos para esta propuesta iban desde la imposibilidad de intervenir la vía en la presenta administración, debido a la limitación presupuestal como a la priorización de otras avenidas en la localidad y en segundo lugar, por la posibilidad de mejorar el entorno, pues si se dejaba el material in situ, iba a atraer a la delincuencia y a aquellas personas que descargan materiales en la vía pública.
¿Que pasaba con la comunidad? Para varios habitantes, el triunfo de esta batalla era evidente. Por fín se veía actuar a la autoridad, pues esta denuncia de invasión de espacio público era vieja. Los habitantes de este barrio, no habían conseguido la pavimentación pues el muro lo impedía, sumandose además, el hecho de estar por encima del nivel del barrio. En invierno este desnivel explicaba la inundación del sector, además de los problemas de desplazamiento en un vía hecha polvo en verano y lodo en temporada de lluvias.
A pesar de la exhortación del alcade local, pocos habitantes habían salido a recoger los ladrillos que caían del muro. La razón, era muy sencilla. Ellos expresaban que su interés final, era la pavimentación de la carrera 82 y que la propuesta de reusar los ladrillos era una estrategia para postergar una vez más, la petición de la comunidad. Entre otros argumentos, se expresó que los ladrillos carecían de las particularidades necesarias para hacer una vía adoquinada y en segundo lugar que no serían suficientes para “adoquinar” la vía completa.
Corabastos por su parte, en cabeza de su abogado y del gerente, mencionaban la importancia de reutilizar el ladrillo, por cuanto, la petición de la avenida tardaría bastante y era mejor poco que nada. La reunión celebrada en el salón comunal de Llano Grande, convocó a varios propietarios del sector, que no sabían realmente que era lo mejor para sus viviendas. En un primer momento apoyaron la propuesta de uno de sus líderes, donde rechazaban la propuesta del alcade. Sin embargo, después de las intervenciones de los representantes de Corabastos y la insistencia del alcalde de Kennedy, tomaron la decisión contraria. Al aceptar, se comprometían a recoger el material y guardarlo en la sede de la Junta de Acción Comunal, para que después se iniciara la labor de adoquinado.
Un grupo de habitantes, expresó de nuevo su inconformismo, pero no lograron desmontar la propuesta final. Por su lado, otros habitantes reiteraban la necesidad de convocar a una asamblea extraordinaria donde se tomaría la decisión final. Finalmente, resonó la voz del veedor del proceso, quién recordo que existían unos parametros instituidos por planeación distrital, que normaban el espacio público y recordó que si bien Corabastos debe correr su muro, tampoco puede llegar a hacerlo a su antojo, pues debe seguir las normas urbanísticas.
No sabemos que sucederá finalmente, pero queremos reflexionar acerca del siguiente aspecto: La acción colectiva que ha permitido que los habitantes hayn logrado el derrumbe del muro, debe continuar. Tal vez las metas deban definirse al mediano y largo plazo. De manera precisa es importante señalar que en esta administración la vía no se pavimentará, pero existe la posibilidad de avanzar de cara al próximo plan de desarrollo local. Utilizar espacios como los encuestros ciudadanos es vital para una comunidad que espera desde hace varias décadas este mejoramiento barrial. Una segunda oportunidad que está vigente en este momento corresponde a la discusión del Plan de Ordenamiento Territorial. El barrio Llano Grande se encuentra en la Unidad de Planeación Zonal UPZ 80, que es definida como de mejoramiento integral. Así pues, en la medida en que se reglamente este territorio, las secretarías de hábitat y planeación podrán intervenir a través de programas como el de mejoramiento barrial.
Respecto a la Central de Corabastos, es importante señalar que más allá de esa relación funcional con el entorno, ha sido histórica su indiferencia hacia los barrios que lo rodean. Incluso, el deterioro del Humedal de la Vaca, se explicaba entre otros muchos factores, por el vertimiento de aguas residuales de la plaza al ecosistema, que gracias a las organizaciones ambientalistas, la comunidad y la secretaría del ambiente ha logrado recuperarse en estos años. Sin ir más allá, se encuentra también el problema de afectación de la malla vial de los barrios por el transito de camiones, algo que es claro sobretodo de cara a un futuro de calles adoquinadas, que implicarían restringir la circulación de este tipo de vehículos.
Si bien Corabastos ha sido un gran centro para la generación de oportunidades de empleo y de posibilidades de sobrevivencia a los más necesitados, tiene una enorme deuda si se quiere ver desde el campo de la responsabilidad social. Una nueva administración no es suficiente para borrar ese pasado. Es más, propuestas como las mencionadas, pueden evidenciar más bien, una estrategia para ahorrar en costos pues vale la pena preguntarnos lo siguiente: Si este es un proceso de restitución de espacio público, ¿el invasor no debería asumir los costos de demolición?. La Unidad Ejecutiva de Servicios Públicos UESP, establece que para el tema de escombros, se debe pagar a los operadores de aseo para que recojan y lleven ese material a otra zona donde su impacto no sea negativo. ¿Porqué entonces, Corabastos no asume ese costo?
Obviamente, vale preguntarse también ¿porque el alcalde local no promueve la participación ciudadana de cara al mediano y largo plazo? Él sencillamente, estaba en la obligación de dar cumplimiento a una orden y esa era su mayor preocupación en el momento e incluso a corto plazo. Sin embargo, no fue claro su posicionamiento de cara a las peticiones de una comunidad que ha esperado tanto para tener un calle pavimentada. ¿Que papel debe asumir un gobernante en esta situación? ¿Pensar en las posibilidades de un proyecto a corto plazo que pueden darle una imagen positiva o un beneficio a la comunidad más allá de que en el futuro sea otro alcade el que se lleve los elogios? Porque no dirigir a la comunidad para asistirla y hacer que si bien no se pudo en esta alcaldía si consigan su vía en el próximo periodo, independiente de quién sea elegido. Al igual que en el orden nacional, pesa más el ego de los gobernantes cuando este se enfrenta al beneficio colectivo de largo plazo.
Ahora bien, las comunidades tienen derecho a un urbanismo de calidad y no de segunda. Es increíble que aún, algunos líderes barriales consideren que pueden terminar la vía a punta de bazares y de venta de empanadas. De aquí a la venta de votos solo hay un paso y sobretodo en los periodos de elecciones que viviremos. Un urbanismo con calidad, significa que independient
e del tipo de barrio, todos ellos tienen derecho a gozar de las ventajas de dotación de servicios públicos, una malla vial suficiente y de calidad para los desplazamientos y una oferta de espacio público y de zonas ecológicas ejemplo de ello, el Humedal de la Vaca -algo que era impensable hace un par de administraciones distritales y locales-. Dar vía libre a una solución cortoplacista como un supuesto adoquinado con ladrillos de segunda, deja la sensación de barrios que aún cargan el lastre de su origen y de su composición social y que tardaran aún mucho más tiempo en ser incluidos. La organización comunitaria no debe para aquí y deb continuar batallando en los diferentes escenarios de participación ciudadana para exigir esa institucionalidad estatal que por su ausencia termina permitiendo que particulares como Corabastos se arroguen con estos actos su supuesta responsabilidad social.

el articulo esta muy bien para la situacion que estamos viviendo en el barrio llano grande, un grupo de ciudadanos no hemos dado cuenta que en realidad corabastos es la responsable de aliviar y asumir todos los procedimientos para restituir el espacio publico, y nos hemos dado cuenta que la administracion local no ha estado a la altura con la comunidad,
quisiera saber que accion popular pudieramos entablar para que corabastos asuma realmente su responsabilidad social y legal.
muchas gracias
Por: IVAN RAMIRO VELANDIA el abril 9, 2010
a las 2:47 pm
Buenas tardes Iván
Pienso que una posible fuente de información es la defensoría del espacio público. El enlace es http://www.dadep.gov.co/ . Creo que los funcionarios que trabajan en esta dependencia podrían ayudar a aclarar el nivel de responsabilidad de la central. Pero además, como lo exponiamos en el artículo, es necesario seguir así sea despacio pero poco a poco hasta lograr mejorar la calidad de este espacio. Precisamente este fin de semana esta la reunión del interlocal para avanzar en el nuevo POT de Bogotá y claro cada vez que cambiamos de alcaldía hay unos encuentros ciudadanos. Sin embargo, con el nuevo POT, creo que las UPZ o unidades de planeación zonal tienen la oportunidad para apostarle verdaderamente al mejoramiento barrial, sobre todo en sectores como este que aún tienen deficits. Si usted es residente del barrio, trate de comunicarse con esta dependencia y exponga su caso como simple ciudadano. Si puede comuniquenos la respuesta para registrarla aquí.
Att
Equipo El Campanazo
Por: elcampanazo el abril 9, 2010
a las 10:27 pm