Posteado por: elcampanazo | septiembre 10, 2008

MANCHESTER TROPICAL


El Campanazo reproduce este artículo, el cual ha sido tomado de la Revista Divergencia No. 8 (Julio de 2008), publicada por la Universidad Externado de Colombia. Cuenta con la autorización expresa del autor. 

 

MANCHESTER TROPICAL

 

Oscar Alfonso R[1]

 

En Sheffield, Inglaterra, un considerable número de pequeños y medianos establecimientos industriales se localizaron paulatinamente hasta dar lugar a una aglomeración industrial de la que cada establecimiento saca provecho, ya sea por su proximidad geográfica con otros establecimientos que le demandan parte de su producto o ya con aquellos que le proveen de otras materias primas que se encarga de transformar. En ocasiones tal proximidad también facilita la difusión de innovaciones de procesos y de productos. Cada establecimiento industrial obtiene beneficios de la aglomeración pues las áreas de cargue y descargue de mercancías, la polución ambiental –emisión de CO2 y de sonidos a altos decibeles- y la congestión vehicular, por ejemplo, están aisladas. Otro tanto ocurrió en Manchester, ciudades que desde el siglo XIX se han erigido como núcleos urbanos particularmente dinámicos en términos de la generación de puestos de trabajo estables y bien remunerados, de alto valor agregado industrial y fuente de constantes innovaciones de procesos y productos. El economista Alfred Marshall inspiró allí su reflexión sobre las economías externas a las firmas industriales.

 

De esta experiencia se ha irradiado al mundo algunas lecciones que cuando aparecen deformadas conllevan a un sin número de errores cuyo costo recae directamente sobre la población, generándose círculos viciosos demarcados por las interacciones entre la actividad económica local, el medio ambiente, la población y su organización social. Recreemos esta situación con una narración que, a la manera de una fábula, nos dará una idea de las tensiones que allí se suscitan.

 

Fábula.

 

Erase un municipio cuya población vivía feliz. Por lo menos no se tenían noticias de grandes conmociones sociales. En medio del anonimato de sus gentes era frecuente encontrar una sonrisa cunado no un saludo al encuentro de las personas en algún andén. Los niños y los jóvenes iban al colegio y los adultos trabajaban ora en la casa, ora en algún comercio. El agua que se tomaba de las plumas en los patios de las casas gozaba de elevada reputación entre la población pues los brotes de gastroenteritis y diarrea eran cada vez menos frecuentes. El relleno sanitario  se compartía con otros seis municipios vecinos y, con ello, las moscas, las ratas y los chulos habían dejado de frecuentar a la población de la región. Pilar era la médica del pueblo que recién graduada en la Universidad de la capital llegaba puntualmente a las nueve de la mañana al consultorio en el que atendía sobretodo a los abuelitos y a las gestantes.

 

Algún día se abrió el debate electoral. Las propuestas de los candidatos y su filiación política comenzaron como era costumbre, a ser la comidilla de los contertulios en los parques, los ándenes y las esquinas del municipio. El slogan más llamativo era el de un joven emprendedor que proclamaba “¡Podemos ser más felices!”. Y el camino para hacerlo era un plan para atraer a ciertos inversionistas a su municipio al que llamó “Municipio libre de impuestos”. La oposición no logró franquear tal propuesta pues el discurso sobre la competitividad y los nuevos empleos con mejores salarios era incontestable. El municipio finalmente contó con un joven alcalde, emprendedor y eficiente.

La propuesta de desgravación tributaria fue llevada al Concejo Municipal por el mejor amigo de nuestro joven alcalde, su recién nombrado Secretario de Hacienda. En la exposición de motivos se leía “…y para que necesitamos de más impuesto de industria y comercio si ya lo tenemos todo, no hay tensiones en la población. Lo que necesitamos ahora es más empleo y mejor remunerado, ese que nos traerán los nuevos inversionistas”. Y en efecto el Cabildo acordó reducir la tasa de impuesto en 10 puntos. Las visitas de los inversionistas al alcalde no se hicieron esperar, que quedó estupefacto cuando, casi al unísono, los potenciales inversionistas reclamaban ¡Pero como 10 puntos, si uno de tus vecinos nos ofrece una reducción de 12 puntos! ¡Cómo te vas a quedar sin esos empleos!  La nueva visita del secretario de Hacienda al Concejo, ahora acompañado de su colega de Planeación, incorporó la competencia con los otros municipios en la exposición de motivos y. con ello, consiguieron la exoneración total del impuesto de industria y comercio para los nuevos inversionistas.

 

Los mejores paisajes del municipio se vieron entonces rodeados de chimeneas. Como no había regulaciones ambientales, los nuevos establecimientos se instalaron en medio de  los humedales hasta que con sus residuos terminaron por pavimentarlos. El sistema hídrico de la región resultó afectado de manera que los caudales se redujeron y el agua en las plumas comenzó a escasear. Los nuevos empleos requerían de personal muy calificado que no se conseguía en el municipio, por lo que nuevas familias venidas de diferentes latitudes comenzaron a residir en el municipio. Se hizo necesario extender la red matriz de acueducto y la red vial principal para atender las crecientes demandas de suelo edificable para las residencias de los inmigrantes. Se elevó la tarifa del acueducto y se pignoró  el recaudo del impuesto predial a favor del banco que financió las nuevas obras. Nuevos dolientes recurrían al consultorio de Pilar quién ya no daba abasto pues, además, el presupuesto del municipio no daba para contratar otro médico. Las desigualdades económicas comenzaron a hacerse notorias.

 

En un encuentro de alcaldes de la región el joven alcalde tomó la palabra para increpar a sus vecinos, los mismos con los que compartía el ahora saturado relleno sanitario, por haber ofrecido una “desmedida reducción de la tasa del impuesto de industria y comercio” a los nuevos inversionistas y “haberlo forzado” a solicitar la exoneración total al Concejo. La reacción de sus colegas iba de la sorpresa a la risa ¡Cuál reducción del 12% si, por el contrario, lo que acordamos fue una sobretasa del 1,5% para financiar la adquisición de los equipos para los bomberos! Y le reprochaban ¡Ahora tu población está más infeliz!

 

Al paso de los años, la noticia de la desregulación ambiental en el municipio de nuestro joven alcalde invadió de ira a un Ministro que, con soberbia, determinó que todos los de la región eran unos depredadores ambientales. Los polígonos industriales que habían diseñado cuidadosamente para aislar las externalidades negativas de los procesos fabriles y las inversiones en la formación de capital humano local quedaron automáticamente en desuso. Al paisaje de la depredación ambiental se sumó el de los lotes baldíos. La recesión llegó a la región que no volvió a generar puestos de trabajo industriales y los demás se fueron perdiendo al punto que pululó el desempleo.

 

De la médica no se sabe mayor cosa, sólo que emigró de la región y ahora se lee un graffiti en un muro en desuso en la Autopista Central que dice: “Pilar: me gustabas más que levantarme tarde”. Del “Municipio libre de impuestos” no ha quedado mayor cosa, que apenas las metáforas sobre “Municipio Blanqueador” que circulan por la red. Del joven alcalde se supo que ahora se gana la vida promoviendo la desgravación tributaria para hacer segundas residencias en “Municipios limpios”.

 

Moralejas.

 

Muchas moralejas se pueden obtener del análisis de la fábula. Sugerimos algunas comenzando por aquella que implica que, para alcanzar un elevado nivel de vida de la población en el municipio, la peor opción es la de conceder exoneraciones tributarias y la eliminación de gravámenes locales. Desde Cundinamarca (cf. Alfonso, 2005) hasta los Estados Unidos (cf. Clarcke, et.al, 1999) se han identificado los impactos negativos de estas opciones siendo el resultado más prominente el empobrecimiento general de la población y el notorio deterioro de los estándares de vida.

 

Otra moraleja es que “ningún mercado está en capacidad de reemplazar al Estado” (cf. Keating, 2003) y, por ende, a la intervención del municipio. La naturaleza del capital para producir bienes públicos, esto es, sus grandes volúmenes y su baja rotación, hace a los gobiernos los únicos agentes en capacidad de movilizarlo. Pero, además, la acción desregulada del privado puede privar a otros de la libertad que para ellos significa contar con un ambiente sano, por ejemplo. En ese mismo sentido, las autonomías municipales no significan, ni mucho menos autarquías pues, como nos enseña la fábula, la asociación con otros municipios le había posibilitado al municipio en cuestión alcanzar un orden que hacía felices a sus habitantes y, probablemente, a los de los otros municipios. Y, por último, una omisión o una mala interpretación del municipio pueden originar el éxodo de población tal como ocurrió con Pilar.

 

Referencias Bibliográficas.

 

Alfonso, O. 2008. Guías complementarias para la incorporación de la dimensión poblacional en el ordenamiento y la planeación del desarrollo. Bogotá, Fondo de Población de Naciones Unidas –Ministerio de Ambiente, vivienda y Desarrollo Territorial. [Informe Final de Consultoría].     

 

Alfonso, O. 2005. La Residencia en Condominios en un ámbito Metropolitano Andino: la conquista del campo por los citadinos y el orden segmentado en la región Bogotá-Cundinamarca. En Vincent Göuesset, Henri Coiné, Luís M. Cuervo y Thierry Lulle (orgs.), “Hacer Metrópoli: los desafíos de la región urbana de Bogotá de cara al siglo XXI”. Bogotá, Universidad Externado de Colombia.

 

Clarke, S.; G. L. Gaile y M. Saiz. 1999. Estrategias de desarrollo en áreas deprimidas de los Estados Unidos. En Territorios, Revista de Estudios Regionales y Urbanos. Bogotá. CIDER-Aciur-Ideade-Fonade.

 

Keating, M. 2003, Gobernar las ciudades-región: política, economía y desarrollo. En Revista Cadernos Ippur, volumen XVII, número 2. Río de Janeiro, Universidade Federal do Rio de Janeiro.

 

 

 

     

 

   

       


[1] Docente Investigador de la Universidad Externado de Colombia. Este artículo ha sido extraído, casi literalmente, de Alfonso (2008).

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