Posteado por: elcampanazo | diciembre 19, 2008

VAMOS A ECHAR LA PLANCHA VECINO


 

JAIRO QUIQUE GOMEZ

 

Recordarán las y los lectores cuando Patio Bonito en sus inicios sembraba la solidaridad comunitaria. Una de esas manifestaciones de solidaridad se reflejaba vivamente en la construcción de cada casa y sobretodo con la echada de la plancha. Era todo un acontecimiento: Alistar la cerveza, preparar el almuerzo y más cervecita para el remate. Los vecinos y familiares llegaban con ropa de trabajo, pala los que tenían, zapatos viejos o botas, alguna manguera y agua de la vecindad no faltaban y todas las anécdotas de quienes ya habían construido su segundo y hasta tercer piso.

 

echando-la-plancha 

Hoy día la cuestión ha cambiado mucho. Por una parte, porque en Patio Bonito ya es difícil encontrar un predio que le falte plancha, pero además, y sobretodo, porque así lo hubiera, la solidaridad comunitaria se ha desvanecido. No entraré en nostalgias de lo que en términos de organización comunitaria era Patio Bonito y cómo por muchos años los medios de comunicación sólo visibilizaron de nuestro barrio el pandillismo, la inseguridad y la violencia.

 

Más bien, quisiera utilizar esa tradición, para rescatar del olvido las cosas positivas que pudimos emprender y proponerlas como reto para reanudarlas. Como comunidad tenemos varias planchas por echar. Hay una preocupación ambiental y de cultura ciudadana con la Calle 38 sur (Av. De Los Muiscas). A medio día el cruce con la Av. Ciudad de Cali es lo más parecido a un caos gigante generado por la suma de otros tres: caos de movilidad, ambiental y de seguridad.

 

Ahora, familias enteras de indígenas embera en los andenes pidiendo monedas o comida, son la consecuencia de una guerra que el gobierno dice estar ganando (o que Caracol y RCN dicen que Uribe está ganando). El ascenso económico y social de muchas familias fundadoras del barrio generó la salida de estas a sectores más ‘acordes’ con su condición económica. Dicho ascenso está directamente relacionado también con el individualismo y el egoísmo.

 

Convocar a «echar la plancha», no significa otra cosa que invitar a quien lea esta nota y recuerde cómo construimos este barrio, a rescatar unos valores comunitarios como la solidaridad y un aspecto determinante en la consolidación de una vida digna colectiva: la organización vecinal o comunitaria. La nuestra es una localidad de contrastes y el Patio Bonito de hoy, un reflejo de la desigualdad social. Pensar en la vida digna colectiva va más allá de llevar un mercado a la iglesia o de dar limosna a los habitantes de la calle.

 

Todavía quedan algunas juntas de acción comunal y muchas organizaciones sociales en nuestros barrios que trabajan por la comunidad, que se ofrecen a ayudar donde hay ‘planchas’ por echar. Si usted, vecino o vecina, sólo se queja del ‘moridero’ de barrio en que vive, o no deja de criticar las acciones del estado por solucionar algunos problemas, o si todo le es indiferente porque consiguió plata y ya nada más le importa que el beneficio propio, pues en realidad le hago el llamado para que recuerde sus raíces y se relacione con nuestras problemáticas como parte de la solución. Muchas personas en el anonimato, tienen muy buenas ideas que se quedan en esas conversaciones que se acompañan con un tinto.

 

Póngase las botas, traiga la pala, sus ideas y vamos a echar planchas. Hay organizaciones sociales en nuestros barrios que trabajan con niñez, jóvenes, ancianos, diversos grupos étnicos y pretenden una idea de comunidad digna, sin pobreza, con la cobertura necesaria en salud y educación. Este ya es un barrio legalizado y con servicios públicos. Los problemas de hoy son distintos a los de nuestros inicios. La gran diferencia es que en aquella época, nos importaba el vecino y en general lo comunitario. Hay que ir dando pasos hacia las Juntas de Acción Comunal, acercarse a sus propuestas y reclamarles el protagonismo histórico que en su momento tuvieron y que hoy muchas han convertido simplemente en burocracias barriales y clientelistas al servicio de intereses politiqueros y no de su comunidad como debería ser. Las organizaciones sociales del barrio que aún tienen trabajos de base, por lo general son muy abiertas a la comunidad. Si le gusta trabajar por y con la gente, ¿Por qué no se acerca a alguna y se vincula? Por último, recuerde que así como acudir a las urnas es una forma de participación, echar la plancha también significaba participar a escala barrial por el bien del vecino. Simplemente, no lo olvide.

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