Posteado por: elcampanazo | septiembre 26, 2009

Las “bondades” de la Seguridad Democrática, el proyecto bandera del gobierno del señor Uribe ‘Balas’.


En primer plano está el desplazamiento  forzado de más de tres millones de compatriotas, desde las diferentes regiones del país,  como producto de la guerra indiscriminada del gobierno en contra de los grupos subversivos, llamados  terroristas. A lo cual arremete  a cuanto ser humano se  le aparece en el camino  y bombardeando indiscriminadamente los campos, o fumigando con glifosato y demás ingredientes de exterminio, que no han acabado con los llamados cultivos de coca y mariguana  pero si con los cultivos y labranzas  de comida de los campesinos, con  la fauna y la flora y los recursos naturales.

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En segundo plano  están  los  ejércitos de las  AUC  llamados para militares, ahora llamadas  ‘bandas emergentes’, al servicio de los grandes terratenientes y narcotraficantes con la complacencia del gobierno de San Uribe y todo su sanedrín. Que amenazando y acometiendo toda clase de atrocidades con los campesinos y resguardos indígenas se van apoderado de las  parcelas, fincas productivas, desplazándolos  para las ciudades y cascos urbanos, a contribuir con el  hacinamiento poblacional, incrementando la  problemática de miseria, hambre, desempleo, vivienda,  la salud y educación entre otras.

La política de la seguridad democrática es fiel copia actualizada de  la política impuesta por los gobiernos llamados godos de la mitad del siglo 20, uno de los cuales, el del señor Laureano Gómez, haciendo uso de la teoría hitleriana quiso ponerla en practica y por eso  decía: “En Colombia sólo podemos vivir los conservadores y son los que podrán ir al cielo, los liberales no van al cielo y no pueden  existir en el suelo colombiano, hay que acabarlos como sea.”

Estas políticas desde la llamada conquista de los españoles, invasión de nuestras naciones, han sido apoyadas por un sector de la Iglesia Católica, sirviéndoles de bastón ideológico. Se recuerda las frases célebres de monseñor Miguel  Ángel  Builes que por 40 años fue el pilar de la ideología conservadora e incitaba a la aniquilación de los liberales, durante  el periodo de la violencia, en la pastoral del  5 de Abril de 1.931 escribió: Nada mas erróneo decir que los liberales no son malos porque jamás lo dejarán de ser. En una clara incitación al exterminio de estos. 

Con igual sentido también  lo ha dicho en varias veces  el señor Álvaro Uribe, la solución es acabar con esos terroristas, cortarle la cabeza  a la culebra. Parafraseando, quien no está comulgando con las ideologías  y el pensamiento del gobierno de Uribe, entonces hay que exterminarlo porque no podemos convivir con esa clase de seres  humanos.

11El gobierno de la seguridad democrática  tan cacareante dice que acabó con las Auto defensas, que ya no hay paramilitarismo. Claro porque los oficializó con los proyectos y Decretos  emanados de la ley de justicia y paz y ahora aparecen  con el nombre de Grupos emergentes haciendo de las suyas en campos y ciudades, amenazando, asesinando y desplazando poblaciones, comercializando el contrabando de estupefacientes, armamentos.

Don Pedro Medellín en su columna de El Tiempo del 26 de Agosto  dice que  ya son más de 20 los Departamentos en los que se registran las acciones de los ejércitos privados conformados por ex paramilitares, dedicados a los asesinatos selectivos, las amenazas el narcotráfico, la extorsión, los robos y el desplazamiento forzado e  indiscriminado.

De ahí los efectos en la ciudad. Los desplazados en Bogotá, son causa de la guerra del señor Uribe y no del gobierno Distrital. Pero como el gobernante es del Polo, hay que echarle la culpa porque no le resuelve los problemas a los desplazados, que todos los días llegan a Bogotá, huyendo de la guerra. Esto  es lo que no dicen los llamados medios masivos de comunicación, al servicio del sistema. Periódicos, cadenas de  radio y televisión que tocan todos los días  la orquesta de la seguridad democrática de San Uribe.

8Otra consecuencia es el oportunismo de  avivatos, producto  del flagelo del conflicto que estratégicamente aparentan ser damnificados y en realidad son mercaderes  involucrados por los actores de la violencia derivada de la seguridad democrática. Haciéndose pasar por desplazados, para usurpar y canalizar las ayudas y recursos destinados a emendar en parte el flagelo del desplazamiento, que cada día va incrementando más y más la pobreza de los colombianos. Como lo manifiesta el señor  Adolfo Franco en el Espectador del pasado 27 Agosto: de los 44 millones de habitantes en Colombia, 20 millones son pobres, 8 millones  viven en la miseria y los indigentes deben de vivir con menos de $ 2000 pesos al día. Estas cifras confirman las profundas desigualdades de nuestra sociedad, el desempleo es cada vez más creciente y todo gracias a la seguridad democrática.

En  los primeros meses de este año el presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Rubén Salazar en una entrevista para el periódico El Tiempo dijo lo siguiente: Estamos convencidos que el conflicto armado en Colombia no tiene solución por las vías de las armas, jamás se solucionará militarmente. No ha ocurrido en ningún lugar del Mundo, menos en Colombia. En medio de la presencia de tantos actores hay que abrir la puerta del dialogo político, si queremos  realmente  terminar con el conflicto interno.

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